Verano

Unos días, semanas e incluso un par de meses sin las exigencias del día a día; días en los que los estudios, el trabajo, la rutina diaria quedan aparcados.

Si te planificas bien tendrás tiempo para todo: para descansar y recuperar fuerzas, para pasar más tiempo con la familia, con los amigos, para viajar...

Porque no para participar en alguna experiencia que te haga crecer, que te ayude a acercarte más a Dios, que te abra los ojos ante las realidades más rotas de nuestro mundo, te ponga al servicio de los más débiles, te invite a ir por la vida con ánimo y espíritu de peregrino; alguna experiencia que te ayude a vivir más desde dentro, profundizando más en tu fe…