Más Que Profesionales 2019

¿Se puede ser cristiano en el trabajo?


Siempre que acudimos a un retiro de espiritualidad ignaciana, vamos con el ánimo y liberalidad propios del que lleva el corazón abierto a dejarse sorprender; y de nuevo El Espíritu no defraudó.

El Retiro Más que Profesionales, en su primera edición, fue una oportunidad para poder conocer a jóvenes que quieren hacer de Cristo el centro de su trabajo, pues el cristiano está llamado a construir el Reino en su profesión. De hecho, a mí siempre me ha preocupado tener que quitarme el “sombrero de cristiano” cuando entro al trabajo, y recogerlo a la salida, porque caemos en la tentación de pensar que Dios sólo está en las cosas de la Iglesia.

En un fin de semana que a todos se nos hizo corto, pero fue muy intenso, tuvimos momentos de oración personal y compartida, de puestas en común, de compartir vivencias y de muchas conversaciones. 

Siempre resulta difícil escuchar a Dios en el mundanal ruido, aunque estemos obligados a ello, pero, en ocasiones, resulta necesario echar el freno, parar, y mirar hacia el pasado para saber qué nos pide El Señor en el futuro. Más que Profesionales fue una gran oportunidad para reducir la velocidad de nuestra frenética vida y analizar si al sueño que Dios tiene para nosotros le estamos poniendo muchas trabas.

Poner a Cristo en el medio y quitarnos a nosotros, con nuestros problemas, siempre es sinónimo de éxito, por eso el encuentro tuvo tantísima aceptación entre sus participantes.

El fin de semana nos sirvió para comprender que no es fácil llevar El Evangelio al mundo empresarial, pues son muchos los conflictos y dificultades que nos generan, es más, podemos ceder ante esta misión, pues sería más fácil ser más permisivo, menos puritano, más relativista... Sin embargo, nuestra vocación cristiana es otra.

El dramaturgo Bertolt Brecht decía que: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles”. Yo reflexiono que eso aprendimos en el encuentro: a luchar día a día, puesto que para Dios: SÍ SOMOS IMPRESCINDIBLES; pese a que el mundo nos diga lo contrario, yo creo firmemente que siempre seremos imprescindibles para ÉL y para hacer de este mundo un lugar mejor en el que vivir, a través de nuestra profesión.

 

 Francisco Rosa Lucena (Abogado).

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